Recorrido histórico hasta el racionalismo y el empirismo

 

 

1.   Aristóteles  :   Tª Hilemórfica   (Física  y Metafísica)

Según esta teoría, la sustancia está compuesta de materia y forma: el movimiento es el paso de la potencia a acto, de la materia a forma:

Hyle

                  potencia                       

materia

Morfé

acto

forma

 

 

La realidad cambia y el movimento existe porque se da en los seres el paso de algo que está en potencia, que tiene la potencialidad de ser (característica de la materia) a acto como actualización concreta de esa materia.

  Aristóteles sostenía que el mundo no tuvo principio ni tendrá fin, afirmando la eternidad de la materia y del movimiento. El movimiento ha existido siempre pero entonces también hay un motor o acto que es eterno; hay un principio de causalidad para explicar el movimiento:
                             “todo lo que se mueve es movido por otro” (Libro VII. Fisica).
Los seres naturales que son  “unidades hilemórficas”, ni la materia, ni la forma  pueden existir separadas, llevan en sí mismas su propio principio de movimiento y de reposo, que les hace llegar a ser como tienen que ser (un niño inevitablemente se convierte en adulto).
Esta cadena de causalidad eficiente y subordinada nos lleva a remontarnos a una Primera Causa incausada o Acto puro, que es el motor a-móvil, que nunca estuvo en potencia, y que mueve sin ser movido. Se definirá como una inteligencia inmaterial que origina el movimiento.

La crítica de la Teoría de las Idea.

a-  Aristóteles considera que la teoría de las Ideas es imposible, ya que establece una separación entre el mundo visible y el mundo inteligible, es decir, entre la sustancia y aquello por lo que una sustancia es, su forma o esencia. Las Ideas, en efecto, representan la esencia de las cosas, es decir, aquello por lo que las cosas son lo que son. ¿Cómo es posible que aquello por lo que algo es lo que es no resida en el objeto, sino fuera de él?.

b-  Aristóteles insistirá en sus carencias con el argumento del "tercer hombre": si el hombre es el resultado de la imitación de la Idea de hombre, y tal Idea es entendida como una entidad de carácter individual, ¿A qué otra realidad imita la Idea de hombre? Debe existir un tercer modelo de hombre para explicar la similitud entre el hombre concreto y la Idea de hombre, del mismo modo que se postula la Idea de hombre para explicar la similitud entre los hombres concretos. De ese modo encadenaríamos hasta el infinito la exigencia de un modelo del modelo, lo que nos llevaría al absurdo.

 Hay un solo mundo natural . No hay un mundo separado de esencias. . Se opone a Parménides, el Ser no está fijo ni es inmutable, sino en desarrollo y en continua transformación.

 Antropología y psicología

La teoría de la sustancia mantenida por Aristóteles le apartará también de la interpretación platónica del hombre. (Platón, en efecto, había concebido al hombre como el resultado de una unión accidental entre el alma y el cuerpo, dos entidades de naturaleza diferente que se veían obligadas a convivir provisionalmente, hallándose el alma en el cuerpo como un piloto en su nave o, como nos sugiere en el Fedón, como un prisionero en su celda. La muerte significa para el hombre la separación del alma y el cuerpo. Siendo el alma inmortal y el cuerpo corruptible, Platón identificará al hombre propiamente con su alma, por lo que, de alguna manera, concibe la idea de que el fin de la vida del hombre está más allá de su vida en la tierra.)

Aristóteles, sin embargo, ha de concebir el hombre de acuerdo con su teoría de la sustancia, es decir, en consonancia con la idea de que no es posible la existencia de formas separadas: la sustancia es un compuesto indisoluble de materia y forma. Además, todas las sustancias del mundo sublunar están sometidas a la generación y a la corrupción. El hombre, pues, ha de ser una sustancia compuesta de materia y forma: la materia del hombre es el cuerpo y su forma el alma.

El alma es la forma de la sustancia, es decir, el acto del hombre, en la medida en que la forma representa la actualización o la realización de una sustancia. Es un principio natural inmanente de actividad. Aristóteles acepta, como era admitido entre los filósofos griegos, la existencia del alma como principio vital: todos los seres vivos, por el hecho de serlo, están dotados de alma, tanto los vegetales como los animales. Aristóteles distinguirá en su tratado "De Anima" tres tipos de alma: la vegetativa, la sensitiva y la racional.

El alma vegetativa ejerce las funciones de asimilación y de reproducción y es el tipo de alma propio de las plantas.

El alma sensitiva, el alma propia de los animales. No sólo está capacitada para ejercer las funciones vegetativas o nutritivas, sino que controla la percepción sensible, el deseo y el movimiento local, lo que permite a los animales disponer de todas las sensaciones necesarias para garantizar su supervivencia.

El alma racional. Además de las funciones propias de las almas inferiores, la vegetativa y la sensitiva, el alma racional está capacitada para ejercer funciones intelectivas. Es el tipo de alma propia del hombre

 

 Coincidirá pues, con Platón, en la concepción de que el hombre es un compuesto de alma y cuerpo; Pero:

No existen el alma por un lado y el cuerpo por otro lado, sino que ambos existen exclusivamente en la sustancia "hombre", la distinción entre alma y cuerpo es real, pero sólo puede ser pensada. Por lo demás, el alma no puede ser inmortal, como afirmaba Platón, ya que no es posible que subsistan las formas separadamente de la materia. Cuando el hombre muere se produce un cambio sustancial , eso supone la pérdida de una forma y la adquisición de otra.

 

2. San Agustín  de Hipona  :   Conocimiento y  Antropología
Distinguirá San Agustín varios tipos de conocimiento: el conocimiento sensible y el conocimiento racional; el conocimiento racional, a su vez, podrá ser inferior y superior: conocimiento contemplativo

El verdadero objeto de conocimiento no es lo mudable, sino lo inmutable, donde reside la verdad. Y el conocimiento sensible no me puede ofrecer esta verdad.

Las ideas se encuentran, pues, en la mente de Dios. ¿Cómo se alcanza el conocimiento de las ideas? Para llegar a esas ideas es preciso una ayuda de Dios a través de la Iluminación. Para superar la limitación de la mente humana (finita, temporal, mutable...) y poder alcanzar estas verdades inmutables y eternas, el hombre es iluminado para ser capaz de aprehender lo que trasciende (va más allá de...) a nuestras mentes.
¿Cómo interpretar esta iluminación?

la idea de Bien como el sol que  ilumina todas las demás realidades permitiendo que sean captadas (presentándose así como la fuente del ser y del conocimiento).

La verdad está en el interior del hombre, a través de este proceso de Interiorización, de esta “Búsqueda  Interior” encontramos a Dios.
Desde esta intimidad de la conciencia por un proceso ascendente que lleva al hombre más allá de sí mismo (autotrascendimiento) llega a Dios.
En este proceso de Interiorización podemos distinguir tres momentos que se corresponden con los tres niveles de conocimiento señalados:

 

Antropología

El hombre también es creado por Dios como un compuesto de cuerpo (materia) y alma (forma), y es hecho a su imagen y semejanza. Por supuesto que la realidad más importante es el alma, dentro de la más estricta tradición platónica, concibiendo el cuerpo como un mero instrumento del alma.

 
El alma es inmortal, pero a diferencia de lo que ocurría en el platonismo no es eterna. Los argumentos para defender la inmortalidad proceden del platonismo: siendo el alma de naturaleza simple no puede descomponerse, ya que no tiene partes; por lo que ha de ser indestructible, inmortal.

 

3. St. Tomás de Aquino: Principio de causalidad y demostración  de  la existencia de dios

vias

 

rosas 

 

4- Guillermo de Occam: separación Fe- Razón

Razón y fe

La posición que adoptará Occam respecto al tema de la relación entre la razón y la fe supondrá no ya la distinción entre ambas y la concesión a cada una de un espacio particular de aplicación, como había defendido santo Tomás, sino su radical distinción e independencia. La razón no está ya al servicio de la fe, ni la fe necesita de la razón para esclarecer sus propios dictados. La fe depende estrictamente de la revelación, por lo que la razón no tiene nada que decir, no tiene nada que añadir ni quitar, nada que aclarar a la palabra divina. La razón, por su parte, siendo una facultad otorgada por Dios al hombre, para ordenarse en este mundo, no tiene nada que tomar de la fe: ha de recurrir a las otras facultades naturales y, exclusivamente con ellas, obtener los conocimientos necesarios para la vida más perfecta posible del hombre.

- La navaja de Occam

Un gran número de estudiosos medievales defendieron el principio de simplicidad de la naturaleza.
Occam se oponía a este principio pues consideraba que pensar que la naturaleza sigue siempre el camino más fácil, es coartar el poder creador de Dios. Occam propuso cambiar este principio de simplicidad de la naturaleza a las teorías que trataban de explicarla. El famoso dilema de la navaja de Occam expone que “si un fenómeno puede explicarse de dos formas, la explicación más adecuada es la más simple”.

La navaja de Occam, tan traída y llevada por la comunidad científica exige el criterio de simplicidad para la explicación de los fenómenos y no para el fenómeno mismo.

 

5- Revolución científica

Final del Paradigma aristotélico:

A la muerte de Copérnico (1473-1543), fue publicada su obra De revolucionibus orbium coelestium. El editor, Andreas Osiander, afirmaba en su prólogo que el texto sólo contenía hipótesis que permitían calcular los movimientos celestes, pero que no pretendía que tales hipótesis fueran "verdaderas", ni siquiera verosímiles, sino que únicamente tenían el objeto de permitir que los cálculos astronómicos fueran más acertados en relación a las posiciones "aparentes" de los cuerpos celestes. Esta no era la idea de Copérnico, pero la intención del editor era restarle importancia a la obra, para evitar el escándalo. Este prólogo, mantenía una concepción fenomenista de la ciencia: el fin de la Astronomía era el de "salvar apariencias" y no el de encontrar causas ocultas o los movimientos reales de los cuerpos celestes. Finalmente, cuando Kepler (1571) y Galileo (1564) defendieron la hipótesis heliocéntrica, se inició la gran revolución científica del renacimiento que acaba con el paradigma aristotélico-ptolomeico que había dominado el saber científico desde la antigüedad.

Las razones por las cuales se inició esta revolución que implico un cambio de paradigma, fue, en primer lugar, que el sistema antiguo resultaba cada vez más insuficiente para explicar los hechos y en segundo lugar, porque retomó las ideas del pitagorismo y el platonismo cuya fuerza había resurgido durante el Renacimiento. Esta influencia es notable en Kepler y aparece también, en menor medida, en Galileo.