APUNTES DE PLATÓN

La obra de Platón abarca varios campos temáticos:

Ontología, Epistemología, Antropología y  Psicología , Ética y Política.

 

Ontología

Está expuesta en “La teoría de las Ideas” y  representa el núcleo de la filosofía platónica, el eje a través del cual se articula todo su pensamiento. No se encuentra formulada como tal en ninguna de sus obras, sino tratada, desde diferentes aspectos, en varias de sus obras de madurez como "La República", "Fedón" y "Fedro". Por lo general se considera que la teoría de las Ideas es propiamente una teoría platónica, pese a que varios estudiosos de Platón, como Burnet o Taylor, hayan defendido la tesis de que Platón la había tomado directamente de Sócrates. Entre otros, Ross, han apoyando la interpretación más generalmente aceptada.

En general se puede afirmar que es el núcleo fundamental de su obra y está expuesto en el libro VII de su Diálogo La República y más en concreto en el Mito de la Caverna; en él describe la respuesta platónica al problema de la verdad y de la justicia. Platón busca el modo de evitar el relativismo y el escepticismo defendido por los sofistas.

 

A pesar del carácter marcadamente especulativo y metafísico, la Tª platónica de las Ideas responde a una intención práctica moral y política: sentar las bases de una ética universalista que permita resolver el conflicto entre lo justo y lo conveniente, e instaurar un orden político basado en la justicia como armonía social producto de la sabiduría.

La formulación tradicional

Tradicionalmente se ha interpretado la teoría de las Ideas de la siguiente manera: Platón distingue dos modos de realidad, una, a la que llama inteligible, y otra a la que llama sensible.

a)      Mundo Inteligible de Ideas o Esencias, es un mundo trascendente (más allá de..., lo que se encuentra por encima de...) está formado por esencias universales, invariables, común a todos los entes de una misma especie; son esencias inmutables, las Ideas.

 Son la verdadera realidad frente al Mundo Sensible que son apariencias,y está formado por los Números y las Ideas.

El Mundo de las Ideas posee una estructura piramidal dispuesta según los diferentes estratos o niveles de Ser: hay una Idea suprema, la Idea de Bien, y a partir de ella cobran su auténtico valor la Verdad, la Belleza, la Justicia. El Bien entendido como un trascendental, como aquello que proporciona Ser a todo lo demás: todos los seres tienen realidad en cuanto que son en alguna medida buenos, en cuanto que se da la Idea de Bien en ellos.

La realidad inteligible, a la que denomina "Idea", tiene las características del Ser de Parménides: Uno, inmutable, perfecto, inmaterial, eterno, inengendrado e indestructible,  siendo, por lo tanto, ajeno al cambio, y constituye el modelo o arquetipo de la otra realidad, la sensible, constituida por lo que ordinariamente llamamos "cosas", y que tiene las características de ser material, corruptible, (sometida al cambio, esto es, a la generación y a la destrucción), y que resulta no ser más que una copia de la realidad inteligible.
Siguiendo el ejemplo de las matemáticas, las Ideas tienen un carácter objetivo y universal, independiente de las circunstancias de quienes las contemplan; las captamos con la inteligencia y son de naturaleza intelectual y no material.

Entre las características de las Ideas podemos destacar las siguientes:

-         Las Ideas son esencias = Eidôs : “aquello por lo que algo es como es”, su estructura. Lo que las cosas son en sí mismas

-         Son realidades trascendentes que poseen existencia separada, real e independiente de los objetos materiales.

-         Son un modelo de todas las cosas, las cosas imitan o participan de las Ideas

-         Las Ideas gozan de las características del Ser de Parménides:  Inengendradas, imperecederas e inmutables.

-         Supone una visión dualista del mundo

 

b)       Mundo sensible o visible de cosas particulares, cosas que nacen y mueren, sometidas a un continuo devenir, son contingentes. Son meros reflejos, simples sombras de las Ideas. Es un mundo de apariencias formado por los entes naturales y los objetos artísticos. Unas veces Platón habló de participación y otras de imitación de las cosas con respecto a las Ideas. Es el mundo del cambio, del continuo fluir de las cosas de Heráclito.

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En cuanto que considera dos tipos de seres con características diferentes  hablamos del “Dualismo Ontológico” de Platón: dos mundos, dos niveles de realidad, el verdadero y el aparente.

Dualismo Ontológico

             Bien            

 Dualismo Epistemológico

Mundo Inteligible 

Ideas

                                                     Números

 

Ciencia (Episteme)

Pto- Inteligencia

 

Mundo Sensible 

Obj. Naturales- Obj. artísticos

                                                  Sombras-Apariencias

 

Opinión (Doxa)

Imaginación- Creencia

 

 

 

 

 

 Epistemología

 

La teoría del conocimiento


El análisis del conocimiento en Platón no es objeto de un estudio sistemático, abordado en una obra específica dedicada al tema, sino que, como ocurre con otros aspectos de su pensamiento, se plantea en varios de sus diálogos, por lo general en el curso de la discusión de otras cuestiones no estrictamente epistemológicas.

El análisis del conocimiento en Platón

A los planteamientos iniciales de la teoría de la reminiscencia, expuesta en el Menón y en el Fedón, con ocasión de la demostración de la inmortalidad del alma, seguirá la explicación ofrecida en la República (libro VI) donde encontramos la exposición de una nueva teoría -la dialéctica.

a)  La primera explicación del conocimiento que encontramos en Platón, antes de haber elaborado la teoría de las Ideas, es la teoría de la reminiscencia (anámnesis) que nos ofrece en el Menón. Según ella el alma, siendo inmortal, lo ha conocido todo en su existencia anterior por lo que, cuando creemos conocer algo, lo que realmente ocurre es que el alma recuerda lo que ya sabía. Aprender es, por lo tanto, recordar. ¿Qué ha conocido el alma en su otra existencia? ¿A qué tipo de existencias del alma se refiere? Platón no nos lo dice, pero no parece que esté haciendo referencia a sus anteriores reencarnaciones. El contacto con la sensibilidad, el ejercicio de la razón, serían los instrumentos que provocarían ese recuerdo en que consiste el conocimiento. La teoría de la reminiscencia volverá a ser utilizada en el Fedón en el transcurso de una de las pruebas para demostrar la inmortalidad del alma, pero Platón no volverá a insistir en ella como explicación del conocimiento.

b)   En la República nos ofrecerá una nueva explicación, la dialéctica, al final del libro VI, basada en la teoría de las Ideas. En ella se establecerá una correspondencia estricta entre los distintos niveles y grados de realidad y los distintos niveles de conocimiento. Fundamentalmente distinguirá Platón dos modos de conocimiento: la "doxa" (o conocimiento sensible) y la "episteme" (o conocimiento inteligible). A cada uno de ellos le corresponderá un tipo de realidad, la sensible y la inteligible, respectivamente. El verdadero conocimiento viene representado por la "episteme", dado que es el único conocimiento que versa sobre el ser y, por lo tanto, que es infalible. Efectivamente, el conocimiento verdadero lo ha de ser de lo universal, de la esencia, de aquello que no está sometido a la fluctuación de la realidad sensible; ha de ser, por lo tanto, conocimiento de las Ideas.

Platón nos lo explica mediante la conocida alegoría de la línea. Representemos en una línea recta los dominios de los sensible y lo inteligible, uno de ellos más largo que el otro, y que se encuentre en una relación determinada con él, nos dice Platón. Dividamos cada uno de dichos segmentos según una misma relación, igual a la precedente. Sobre la parte de la línea que representa el mundo sensible tendremos dos divisiones: 

 

 

            Objetos - Realidad  Sensible                               Realidad Inteligible - Ideas

/    Sombras-Imágenes   /      Cosas                /  Números              /     Ideas                          /

      Imaginación                    Creencia                   Razón discursiva          Intelección

 

                            Opinión                                                             Ciencia

 

 

 El mundo sensible es el mundo de la opinión (doxa) y el mundo inteligible el dominio de la ciencia (episteme):

La dialéctica es, pues, el proceso por el que se asciende gradualmente al verdadero conocimiento, al conocimiento del ser, el conocimiento de la pura inteligencia.


Antropología y psicología

 

La concepción del hombre en Platón está también inspirada en la teoría de las Ideas. El hombre es el resultado de una unión "accidental" entre el alma, inmortal, y el cuerpo, material y corruptible, dos realidades distintas que se encuentran unidas en un solo ser de modo provisional, de tal modo que lo más propiamente humano que hay en el hombre es su alma, a la que le corresponde la función de gobernar, dirigir, la vida humana. Tanto la concepción del alma como la de sus funciones en relación con el cuerpo sufrirán diversas modificaciones a lo largo de la obra de Platón, aunque se mantendrá siempre la afirmación de su unión accidental.

 

La idea de que existe un alma (psyche), no obstante, no es en absoluto original de Platón. Tanto la tradición cultural griega como la de otras muchas culturas de la época dan por supuesto la existencia del "alma", y el término que utilizan para referirse a ella significa primordialmente "principio vital", entendiendo por ello una suerte de potencia o capacidad que da la vida a los seres. Parece obvio, pues, que todo ser vivo ha de poseer ese principio vital, o "alma", por definición; Tampoco parece haber nada superior en el alma, en el sentido de que sea la parte más noble o elevada del hombre.

 

1) El alma en Platón

Pero Platón no se limita a afirmar la existencia del alma, sino que la dota también de otras características además de la de ser "principio vital". Y es en estas características en donde se encuentra la originalidad de la interpretación platónica. El alma, nos dice Platón, es inmortal, transmigra de unos cuerpos otros y es, además, principio de conocimiento. En la medida en que conocemos "por" el alma, ésta ha de ser homogénea con el objeto conocido, es decir, con las Ideas, por lo que no puede ser material. La idea de que el alma es inmortal y transmigra le viene a Platón, casi con toda seguridad, de los pitagóricos. A su vez éstos la habían tomado con probabilidad del orfismo, movimiento de carácter religioso y mistérico que se desarrolla en Grecia a partir del siglo VIII. Se trataba, al parecer, de una renovación del culto dionisíaco que se proponía alcanzar la purificación a través de rituales ascéticos, en la creencia de la inmortalidad y transmigración (metempsícosis) de las almas, que se encontrarían encerradas en el cuerpo como en una prisión. Pero, para quienes no fueran próximos al orfismo o al pitagorismo, la afirmación de la inmortalidad del alma no podía dejar de ser una afirmación sorprendente. De ahí la necesidad de Platón de demostrar dicha inmortalidad.

Interpretación tradicional

Encontramos, pues, en el Fedón, una concepción del hombre en la que el dualismo alma/cuerpo es llevado al extremo, estableciendo un divorcio radical entre ambos elementos. Ya desde la introducción se hace hincapié en el carácter de prisión que tiene el cuerpo respecto al alma, por lo que la muerte, en la medida en que significaría la liberación del cuerpo para el alma, llega a presentarse como el fin que debe perseguir el alma filosófica, y que la filosofía, en tal sentido, no es más que una preparación para la muerte. El alma, por lo demás, es considerada como una realidad simple cuya naturaleza se identifica con la razón o intelecto; ninguna relación pues entre el alma y las pasiones o la sensibilidad, que serán cualidades de un cuerpo que debe ser controlado lo más rígidamente posible por el alma.

Si se admite que existen las Ideas y que el conocimiento es el recuerdo de éstas, entonces el alma ha tenido que existir antes de esta vida. ¿Existirá también después de esta vida? Aplicando la fuerza del primer argumento, el de los contrarios, ha de deducirse que deberá seguir existiendo también después de esta vida, por lo que es inmortal.

El alma, en el Fedón, no solamente es inmortal sino que Platón la identifica fundamentalmente con la mente o intelecto, y se opone frontalmente al cuerpo siendo, además, de naturaleza afín a las Ideas eternas, inmutables y simples. Por lo demás, la separación entre las Ideas y las cosas se reproduce con la misma intensidad entre el alma y el cuerpo.

Tanto en el Fedro como en el libro IV de la República, y posteriormente en el Timeo, nos presentará el alma como siendo de naturaleza tripartita, posición que se verá reafirmada en el Timeo. ¿Se refiere Platón a una sola alma o a tres almas distintas? La forma de referirse Platón al alma, tanto en el Fedro como en la República, nos permite afirmar que Platón no concibe la existencia de tres almas distintas en el hombre, sino la de una sola alma que realiza tres funciones distintas.
En el Fedro, en efecto, nos habla Platón de un alma tripartita en el mito del carro alado. El alma es comparada a un carro tirado por dos caballos y controlado por un auriga.

"El alma es como un carro de caballos alados y un auriga que forman una unidad. Ahora bien: los caballos y aurigas de las almas de los dioses son todos buenos y de excelente linaje; los de las otras almas, sin embargo, son mezclados. Nuestro auriga gobierna a la pareja que conduce; uno de sus caballos es bello y bueno y de padres semejantes, el otro es lo contrario en ambos aspectos. De ahí que la conducción nos resulte dura y dificultosa". (246 a)

 

El auriga representaría la parte racional del alma, encargada de dirigir el conjunto hacia sus fines; el caballo bueno representaría las tendencias nobles, y el caballo malo representaría las tendencias más materiales.

En la República aparece varias veces la división tripartita del alma: razón, sentimientos y pasiones, con las mismas características que en el Fedro.:

  1. Alma racional:  La parte racional es la encargada de dirigir y controlar la actividad del hombre, y es el alma que predomina en la clase de los gobernantes de la ciudad ideal de la que nos habla en la República; se encuentra en la cabeza y posee las facultades intelectuales. Es inmortal y de Naturaleza divina.
  2. El alma irascible:  es la responsable de los buenos sentimientos del hombre, y es la propia de la clase de los guerreros; está situada en el tórax.
  3. El alma concupiscible: es la que predomina en la clase de los artesanos, que es la poseída por la mayoría de la población, está situada en el vientre y es fuente de pasiones innobles.

 

 El tipo de hombre que se es depende, pues, del tipo de alma que se posea; y el tipo de alma, depende de cuál de sus partes predomine.

 

¿Cuál es el destino del alma? Si el alma es inmortal ¿Adónde va después de la muerte del hombre? Platón trata el tema en varios de sus diálogos. Todo parece indicar que Platón concibe la inmortalidad solamente de la parte intelectual o racional del alma; en el Timeo, efectivamente, denomina a esta parte "la parte inmortal", y a las otras dos partes, "las partes mortales"; por lo demás, las funciones irascible y concupiscible requieren un cuerpo para poder ejecutarse, y sólo tienen sentido en su interacción con él. El destino de la parte inmortal del alma -la racional- sería, pues, la reintegración en el alma del mundo.

 

Ética

Al igual que ocurre con los otros aspectos de su filosofía la ética no es objeto de un tratado específico en el que se aborde el tema sistemáticamente. El hecho de que muchos de los diálogos platónicos comience con alguna interrogación acerca de la virtud en general, o de determinadas virtudes en particular, muestra claramente, sin embargo, que el interés por el análisis del comportamiento humano no es algo accidental en Platón. El hombre debe ser objeto de un desarrollo completo de su personalidad, de acuerdo con las partes más elevadas de su alma, la irascible y la racional, con el fin de alcanzar una felicidad identificada con la armonía de su vida.

Justicia y ética

Si la justicia en la ciudad reside en que cada clase social haga lo que debe hacer, la justicia en el hombre residirá también en que cada parte del alma haga lo que debe. Ello implica que la vida buena para el hombre es una vida en la que se atiendan las necesidades "materiales" y "espirituales". El Amor y la Dialéctica son caminos hacia la vida buena, hacia el conocimiento.

a) El conocimiento y la satisfacción de las necesidades intelectuales deben ir acompañados de salud, moderación en el disfrute de los bienes materiales, etc., lo que pone de manifiesto hasta qué punto la idea de que Platón rechaza de un modo absoluto lo corporal es injustificada. En el Banquete, por ejemplo, podemos observar cómo a través del Eros Platón concibe el ascenso hacia las Ideas partiendo del amor a la belleza que observamos en las cosas sensibles, luego a la belleza en el ser humano, hasta alcanzar la contemplación de la Belleza en sí, que se identifica con el Bien del que nos habla en la República y que representaría el grado superior de conocimiento.

b)      El verdadero bien del hombre, la felicidad, habrá de alcanzarse mediante la práctica de la virtud. Pero ¿qué es la virtud?. Platón acepta fundamentalmente la identificación socrática entre virtud y conocimiento; la falta de virtud es equivalente, pues, a la ignorancia. Cuando alguien elige una actuación que es manifiestamente mala lo hace, según Platón, creyendo que el tipo de conducta elegida es buena, ya que nadie opta por el mal a sabiendas y adrede. Sólo quien conoce la Idea de Bien puede actuar correctamente, tanto en lo público como en lo privado, nos dice Platón en la República, el hombre aislado no puede ser ni bueno, ni sabio, necesita la comunidad política, es decir, el Estado.

·         Virtud = Areté (excelencia)

 

Primitivamente Areté significaba cualquier tipo de perfección en general: del cuerpo, de la tierra, de los animales, sin contenido de carácter ético. Con lo Sofistas el concepto se transforma y pasa a ser “el arte de la vida y el dominio de ella”, es enseñable y puede ser aprendida. Con Sócrates y Platón se convierte en moral y consiste fundamentalmente en la justicia.

No hay un concepto estable de virtud en la filosofía platónica, sino conceptos diversos que no son excluyentes entre sí:

1-      Virtud como Sabiduría : Es el concepto socrático al cual Platón se mantuvo siempre fiel. Sólo que ese saber es de orden superior: es el conocimiento de las Ideas de Bien, de Belleza, Valor, Piedad.

2-      Virtud como Purificación. Tanto en el Fedro como en el Fedón el hombre virtuoso es el que purifica su alma de las pasiones y la desprende del cuerpo para poder realizar el acceso a las Ideas. Este concepto de virtud tiene fuertes resonancias pitagóricas (transmigración de las almas).En diálogos posteriores como el Filebo, Platón discute acerca de la primacía ética del saber o del placer y admitirá que la vida buena y virtuosa es una vida “mixta” en la que hay que saber aceptar también el placer con moderación.

3-      Virtud como armonía. Este concepto se encuentra desarrollado en la República. La justicia se considera como la virtud fundamental, y consiste en el acuerdo de las tres partes del alma como los tres términos de una armonía (cuerda grave, media, alta). La armonía surge en el alma cuando cada parte hace lo que le es propio, de tal manera que “dominen o sean dominados entre sí conforme a naturaleza”.

·         El alma  racional: posee como virtud propia la prudencia que es la capacidad para descubrir la verdad y el bien, debe guiar a las otras dos y es propia de los gobernantes o dirigentes políticos.

·         El alma irascible: que deberá ser valerosa, su virtud es el valor que consiste en perseverar en nuestros fines y afrontar las dificultades; es propia de los guerreros.

·         El alma apetitiva o concupiscible: su virtud es la templanza encargada de moderar las inclinaciones de nuestros apetitos sensibles. Es la propia de los artesanos

 

Además de estas tres virtudes Platón distingue la Justicia que es la armonía del hombre virtuoso y de la ciudad ideal.

Establece una clara correlación entre el alma y el Estado, la estructura de la ciudad se encuentra reflejada en el alma y viceversa. La ética conduce a la política. Sólo en la ciudad justa es posible educar hombres justos.

 

Política

Para Platón la sociedad es el medio de vida "natural" del hombre. Si atendemos a las características de la vida humana, en efecto, podremos observar que el hombre no es autosuficiente, ni en cuanto a la producción de bienes materiales necesarios para su supervivencia, ni en cuanto a los aspectos morales y espirituales que hacen de la vida del hombre algo propiamente humano.

 

La teoría política de Platón

Platón nos expone su teoría política, en la República, obra perteneciente a su período de madurez. La República es una obra que tiene por objeto de discusión determinar en qué consiste la justicia.

El tema, - qué es la justicia -, se plantea, pues, en el libro primero. Sócrates recalca la necesidad de que la virtud, en este caso la justicia, sea común al hombre y a la ciudad;

Pero como no hay ninguna ciudad conocida de la que realmente podamos decir que es justa, Sócrates propone la creación de una ciudad ideal: siendo una sociedad perfecta no podrá carecer de ninguna perfección y deberemos encontrar en ella la justicia.

¿Cómo sería, pues, la ciudad ideal?

Del análisis de las necesidades sociales que debe cubrir una sociedad ideal deduce Sócrates, pues, la necesaria existencia de tres clases sociales:

la de los artesanos, la de los guerreros o auxiliares, y la de los gobernantes o guardianes. Pero cada una de estas clases ha de tener unas características distintas a las que poseen en la sociedad actual dice Sócrates.

·         La clase de los artesanos, que generalmente realiza las actividades productivas pero no obtiene los beneficios económicos de su producción, lo que es fuente de conflictos, ha de ser en la ciudad ideal la poseedora de la riqueza; del mismo modo será la única clase que tenga derecho a la propiedad privada y a la familia; y ha de permitírsele disfrutar de los goces materiales que derivan de la posesión de la riqueza.

·         La clase de los guerreros o auxiliares, por el contrario, no puede tener acceso la riqueza, para evitar la tentación de defender sus intereses privados en lugar de los intereses colectivos, y terminar utilizando la fuerza contra los ciudadanos; estarán desprovistos de propiedad privada, y tampoco tendrán familia, debiendo vivir en unos barracones en los que tengan todo lo necesario para realizar sus actividades, en los que vivirán de forma comunitaria, compartiéndolo todo hombres y mujeres, pues no hay ninguna razón para excluir a las mujeres de ningún tipo de actividad, ya que tanto en el hombre como en la mujer se encuentran similares dones o cualidades naturales, igualmente útiles para la ciudad.

·        Tampoco la clase de los verdaderos guardianes o gobernantes tendrá acceso a la propiedad privada ni a la familia, debiendo velar únicamente por el buen gobierno de la ciudad; deberán centrarse en el estudio a fin de conocer lo bueno para gobernar adecuadamente la ciudad, por lo que su vida estará alejada de todas las comodidades innecesarias para cumplir su función.

 

¿Cómo se determinará quiénes han de pertenecer a una u otra de estas clases sociales? Será necesario para ello establecer un proceso educativo en el curso del cual se podrá determinar qué tipo de naturaleza tiene cada hombre y, por lo tanto, a qué clase social ha de pertenecer. Aquí establece Sócrates una comparación entre la naturaleza del Estado y la naturaleza del individuo, se cumplen dos principios:

-          Principio de correlación estructural entre el alma, la ética y el estado.

-          Principio de especialización funcional: se trata de una organización política estrictamente jerarquizada. No todos los hombres están igualmente dotados por la naturaleza, ni deben realizar las mismas funciones. En cada uno predomina un alma y ha de ser educado con las funciones que deba realizar: el estado platónico es ante todo una institución educativa.

 

 

Clases Sociales Virtud Alma que predomina
Gobernantes Prudencia (Sabiduria) Racional

Guerreros

Valor (Coraje)

Irascible

Artesanos

Moderación (Templanza)

Concupiscible

La Educación

Si la pertenencia a una clase social viene determinada por la naturaleza del alma, y no por herencia, una sociedad tal ha de dar una importancia primordial a la educación. Será, en efecto, a través de ese proceso educativo como se seleccionen los individuos que han de pertenecer a cada clase social, en función de su tipo de alma; y qué tipo de educación ha de recibir cada individuo en función de la clase social a la que deba pertenecer.

 En la República establece Platón detalladamente el programa de estudios que debería imperar en la ciudad ideal, haciendo especial hincapié en el educación de los gobernantes:

 Todos los niños y niñas deberían recibir inicialmente la misma formación. Platón considera que la educación recibida en los primeros años de la vida es fundamental para el desarrollo del individuo, por lo que en la ciudad ideal nadie ha de ser privado de ella, ni en razón de su sexo ni por ninguna otra causa: el proceso educativo tiene, al mismo tiempo que un objetivo formativo, la misión de determinar qué tipo de alma predomina en cada individuo, es decir, su naturaleza, en virtud de la cual formará parte de una u otra clase social.

Esa educación correrá a cargo del Estado, en ningún caso a cargo de las familias, para evitar las influencias negativas que suponen las narraciones que las madres y las nodrizas cuentan a los niños pequeños. Los niños deben comenzar su proceso educativo a través de actividades lúdicas, para lo cual los educadores de la ciudad ideal elegirán aquellos juegos que consideren adecuados para desarrollar en los niños la comprensión de las normas de los juegos y, con ello, un primer acercamiento al valor y sentido de la ley. Las primeras enseñanzas que recibirán se centrarán en torno a la poesía y la música. A estas enseñanzas se unirá la educación física que , agilizando y fortaleciendo el cuerpo contribuirá a desarrollar mejor las virtudes del alma. Todo ello se acompañará de una alimentación correcta con el objetivo de mantener la salud, y hacer de la medicina un recurso secundario.

-          A lo largo de este proceso educativo algunos niños tendrán tendencia a abandonar sus estudios, que les resultarán difíciles y aún odiosos, pasarán a formar parte de la clase de los artesanos, habiendo mostrado una mayor inclinación hacia el contacto con lo material

-          Otros irán desarrollando un entusiasmo cada vez mayor en torno al conocimiento;los que persistan en sus estudios pasarán a formar parte de la clase de los guardianes o auxiliares.

-         La perseverancia en el estudio, entre los que pertenecen a la clase los guardianes, pone de manifiesto que en el individuo predomina el alma racional, por lo que serán éstos los elegidos para formar la clase los gobernantes, quienes serán sometidos a un proceso educativo que comenzará con el estudio de las matemáticas y terminará con el estudio de la dialéctica, con el conocimiento de las Ideas
La tarea de gobernar recaerá, pues, sobre aquellos que conozcan las Ideas, es decir, sobre los filósofos

 

En función de lo dicho lo largo de la República, en torno a la ciudad ideal, Platón realiza un análisis de las formas de gobierno, que irá graduando desde la mejor hasta la peor.

1.       En primer lugar sitúa la aristocracia, es decir, el gobierno de los mejores, que vendría representado por el gobierno de la República ideal; en ella los mejores son los que conocen las Ideas, los filósofos, y su gobierno estaría dominado por la sabiduría.

2.       La segunda mejor forma de gobierno la representaría la timocracia, el gobierno de la clase los guardianes, que no estaría ya dirigida por la sabiduría, sino por la virtud propia de la parte irascible del alma, que es la propia de dicha clase, abriendo las puertas al desarrollo de la ambición,

3.       la oligarquía, el gobierno de los ricos, y cuyo único deseo se cifra en la acumulación de riquezas.

4.       Posteriormente encontramos la democracia, cuyo lema sería la libertad e igualdad entre todos los individuos y cuyo resultado, según Platón, es la pérdida total del sentido de los valores y de la estabilidad social. No cabe duda de que Platón tiene en mente la democracia ateniense que tan odiosa le resultó después de la condena de Sócrates, aprovechando para satirizar el predominio de los discípulos de los sofistas en la vida pública.

5.       Por último, en el lugar más bajo de la escala, se encuentra la tiranía, que representaría el gobierno del despotismo y de la ignorancia, dominado el tirano por las pasiones de la parte más baja del alma, dando lugar al dominio de la crueldad y de la brutalidad.  

  Conclusión:

El Proyecto político de Platón va dirigido directamente contra la doctrina relativista de los sofistas y pretende escapar a la temporalidad y al devenir.

Su ontología (Tª de las Ideas) y su epistemología es fundamento de un nuevo orden político , para el cual es necesaria la educación,  y que aspira a la justicia.