APUNTES    F.W. NIETZSCHE  (1844- 1900)

 

Los intérpretes del pensamiento de Nietzsche suelen distinguir de modo convencional dos tipos de actitudes intelectuales en él:

A – Una actitud crítica ,  de negación y rechazo destinada a analizar y dinamitar el conjunto de ideas  que constituyen la tradición filosófica y cultural occidental.

 B– Una actitud constructiva, de afirmación en la que Nietzsche se dedica a proponer su alternativa filosófica al pensamiento occidental.


 A- Actitud crítica

Esta crítica constituye la parte de la filosofía en la que Nietzsche dice “no” y que abarca la 2º y la 4º etapa y podemos destacar unas constantes:

-Un mismo método: El análisis psicológico consistente en denunciar los instintos que animan las diversas manifestaciones culturales. Intenta dilucidar las condicione y circunstancias en que los valores morales surgieron y se desarrollaron, es una labor de “genealogía de los  valores”.

-Un mismo diagnóstico: Toda la cultura occidental procede de un instinto único, decadente y enfermizo “el temor a la vida”, la voluntad de nada. La cultura occidental está sumida en el Nihilismo, en su propia autodestrucción.

-Un mismo enemigo: El cristianismo es el culpable propagador de este instinto, que afecta a toda la cultura occidental (arte, ciencia, religión, filosofía, moral).

Este periodo de crítica se manifiesta en dos ámbitos : El cultural y el filosófico.

1- Ámbito Cultural: El Nihilismo y la Muerte de Dios

Nihilismo (del latín Nihil = nada) es el término utilizado por Nietzsche para referirse a la situación espiritual de occidente presente y por venir, caracterizada por la ausencia de proyectos, de una orientación, de unos valores. Nihilistas son los hombres que han perdido los valores del pasado y que permanecen en un vacío espiritual del que no tienen fuerzas para salir. E Nihilismo es la consecuencia del derrumbe del pensamiento tradicional del platonismo-cristianismo que son según Nietzsche la base de la civilización occidental y de su enfermedad. Es un momento negativo de duda e incertidumbre radical y a la vez de debilidad espiritual  pero tiene algo de positivo: ofrece la posibilidad de desprenderse de una tradición cultural enfermiza y reflexionar acerca de las causas que han generado la crisis.

La célebre y contundente frase “Dios ha muerto” debe entenderse en este sentido : la idea rectora de la historia de occidente (Dios) ha perdido su vigencia. Los ideales y la moral asociada a él han perdido su significado.

¿Por qué ve Nietzsche en la idea de Dios la fuente de la enfermedad y debilidad de occidente?.

El problema se remonta a Platón; Platón siguiendo la labor intelectual de su maestro Sócrates, fue el creador  de la más negativa de las concepciones filosóficas: la de que existe un mundo distinto al presente y que, además, es superior, más perfecto, más noble y por tanto, debe ser el objetivo de nuestras aspiraciones. Platón al proponer el Mundo de las ideas desvalorizó el mundo inmediato.

Posteriormente el cristianismo retomó la idea platónica de un mundo suprasensible, supranatural, y trazó con contornos más precisos la noción de Dios (como supremo creador y rector de todas las cosas) asociando a él un sistema moral que insta a los hombres a desentenderse del mundo natural y a centrarse en lograr una vida superior posterior a la biológica.

¿Qué se esconde tras la ficción del mundo supranatural y tras la figura del Dios cristiano?

La respuesta es que el instinto, el espíritu de decadencia, el temor a la vida, y al mundo. La aceptación de un mundo “aparente” frente a un mundo “verdadero”, ha contaminado desde la antigüedad al hombre. La “Muerte de Dios” supone una toma de conciencia de que los ideales del pasado han entrado en decadencia y de que hay que aceptar su desintegración; es el punto de partida para la construcción de un mundo nuevo. La afirmación “Dios existe” es una ficción de la que hay que olvidarse, de la que hay  que liberarse.

2- Ámbito  Filosófico: la crítica de la metafísica y la moral

Esta crítica a la sociedad y a la cultura se completa con la crítica a la filosofía tradicional de occidente que se centra en la :

-          Crítica a la ontología

-          Crítica a la epistemología

-          Crítica a la moral

a) La crítica de la ontología

Nietzsche se opone al dualismo ontológico, fiel reflejo del dualismo platónico:
- este mundo, sensible e imperfecto
- el otro mundo, suprasensible y perfecto, fundamento de aquél.
Según tal concepción, la realidad queda escindida en dos ámbitos: una realidad suprasensible, estática e imperecedera, frente a una realidad cambiante, sensible, perecedera... que es el producto residual, "despreciable" de la anterior . Frente a este esquema ontológico reaccionará Nietzsche esgrimiendo tres objecciones.
                 1.- La infravaloración de la realidad sensible se debe a su mutabilidad, mientras que la razón humana opera con categorías inmutables (conceptos); pero el hecho de que la razón funcione con tales categorías no demuestra la "imperfección" ni la "dependencia" del mundo sensible, sino sólo la inadecuación de la razón para conocerlo... ¿Y si la razón no fuera la facultad adecuada para conocer el mundo?¿Es posible acceder de forma no racional al conocimiento del mundo? ¿Es la razón nuestra única posibilidad cognoscitiva?
                 2.- El mundo suprasensible no es más que una ilusión, una ficción, una fantasía   construida como negación del mundo sensible, única realidad para nosotros.
                 3.- Recurrir a un mundo suprasensible lo interpreta, pues, como una reacción anti-vital, como una negación de la vida, (vida que está marcada por el sufrimiento tanto como por la alegría), como una venganza contra la naturaleza, propia de espíritus ruines que odian la vida, un producto del resentimiento contra la vida. Incapaces de aceptar un destino trágico, los hombres se rebelan contra esa vida que les aboca al sufrimiento y la niegan, convirtiéndola en un mero residuo de otra realidad, perfecta ésta, donde ahogan su resentimiento.

b) La crítica de la moral.

Nietzsche acusa a la moral platónico- cristiana de antinatural por ir en contra de los instintos vitales. Su centro de gravedad no está en este mundo, sino en el más allá, en la realidad en sí, o en el mundo sobrenatural del cristianismo. Es criticable todo sistema de normas morales que ahogue los instintos vitales, de amor a la vida, impidiendo la plena realización personal y libre.

 La moral que Nietzsche critica es la que va asociada al cristianismo; se trata de una moral trascendente que no gira en torno al hombre, sino en torno a Dios y que impone al hombre un rechazo de su naturaleza, una lucha constante contra sus impulsos vitales, por lo que significa un rechazo general de la vida, de la verdadera realidad del hombre, en favor de una ilusión generada por el resentimiento contra la vida. Tal moral es síntoma y expresión de la decadencia de la cultura occidental. La moral del cristianismo es una “moral de débiles y esclavos” cuyo instinto fundamental es el resentimiento frente al fuerte, la envidia secreta  y no reconocida del que es incapaz de disfrutar de la vida frente a los que derrochan energía, es la carcoma del enfermo frente al sano.

La historia de occidente puede entenderse como la historia del triunfo del resentimiento y de la moral de esclavos impuesta por el cristianismo.

Ante este predominio de la moral judeo-cristiana, Nietzsche propone una inversión de los valores, es decir darle un giro a la situación actual: recuperar los valores aristocráticos de fortaleza de carácter, amor a la vida, desenfreno de los instintos,  auto-afirmación,  derroche instintivo.


c) La crítica a la epistemología (el conocimiento).

 Por lo que respecta a la explicación del conocimiento, la metafísica de tradición platónico-cristiana hace corresponder a una realidad inmutable un conocimiento y una verdad igualmente inmutables: el  concepto. Pero el concepto, dice Nietzsche, no sirve para conocer la realidad tal y como es. El concepto tiene un valor representativo, pero siendo lo real un devenir, un cambio, no puede dejarse representar por algo como el concepto, cuya naturaleza consiste en representar la esencia, es decir, aquello que es inmutable, que no deviene, que no cambia, lo que permanece idéntico a sí mismo, ajeno al tiempo. El concepto no es más que un modo impropio de referirse a la realidad, un modo general y abstracto de captar la realidad y por ello, de alejarnos de lo singular y concreto, de alejarnos de la realidad. Lejos de ofrecernos el conocimiento de la realidad, el concepto nos la oculta.Lo móvil es sustituido por lo inmóvil.
 La filosofía tradicional ha olvidado el carácter metafórico del concepto y ha pretendido encontrar en él  la "esencia", una supuesta realidad suprasensible de las cosas.
Nietzsche dirigirá también su atención al papel que ha jugado el lenguaje en la reflexión filosófica. Dada la íntima relación existente entre el pensamiento y el lenguaje que lo expresa, a medida que el valor de los conceptos es falsificado por la metafísica tradicional, queda también falsificado el valor de las palabras y el sentido en que se usan. De este modo el lenguaje contribuye decisiva y sutilmente a afianzar ese engaño metafísico acerca de la realidad. Recuperar el sentido de lo real exige, por lo tanto, recuperar simultáneamente el sentido, el valor de la palabra. De ahí el estilo aforístico de su obra.


                                                                
B- Actitud constructiva: La nueva  Filosofía

Tras la crítica a la cultura  occidental y a sus fundamentos, nietzsche ofrece unas indicaciones de cómo ha de ser  el “nuevo filósofo”, la “nueva filosofía” y una “nueva interpretación del mundo”

-          Nueva ontología  en torno a la noción de “voluntad de poder” y  “eterno retorno”

-          Nueva epistemología en torno a la carga metafórica del lenguaje

-          Nueva antropología en torno a la noción de “super-hombre”

-          Nueva moral con el concepto de “moral de señores”

1-       Metafísica u ontología.

                               La realidad no es más que la expresión de la voluntad de poder: ser es querer (...ser). La realidad no es algo estático, permanente, inmutable; ni la consecuencia de algo estático, permanente, inmutable. Siendo el fruto de la voluntad ha de ser multiforme y cambiante, como aquella. La realidad es devenir, cambio, y no está sometida a otra determinación que a la de su propio querer. Y el querer de la voluntad, al igual que el de todo lo real, es un querer libre, que rechaza toda determinación ajena a su propio devenir. La voluntad, el querer, no se somete a lo querido, sino que se sobrepone a todos sus posibles objetos. No quiere "esto" o "lo otro", sino sólo su propio querer. Se trata de una voluntad libre y absoluta a la que Nietzsche denomina "voluntad de poder": es una voluntad vital, expansiva, dominante... una voluntad que se engendra a sí misma y que tiende a crecer hasta la omnipotencia.

En su obra “Así hablaba Zaratustra” dice:

“Y este misterio me ha confiado la vida misma. Mira, dijo, yo soy lo que tiene que superarse    siempre a sí mismo”

Nietzsche inspirándose en Schopenhauer establece la siguiente contraposición entre los dos dioses:

Dioniso (Desenfreno) : noche-oscuridad,   voluntad irracional, cosa-en-sí, embriaguez, dolor cósmico

Apolo (Medida)          : día-luminosidad,   razón,   fenómeno-apariencia,  ensueño,  alegría solar. 

Lo dionisíaco representa la “voluntad de poder” como “voluntad creadora de valores” y Zaratustra es Dioniso que encarna su espíritu.

                                 El mundo es un conjunto de fuerzas en lucha, una lucha que desarrolla en el tiempo, pero ¿desde cuándo y hasta cuándo se desarrollará esta agonía?. La  tradición filosófica propuso un tiempo lineal. El tiempo puede concebirse linealmente si  existe algún objetivo global al que tiendan los objetivos de la realidad, y ese objetivo sólo es posible si existe un Dios que se concibe como inteligente y ordenador. Pero Dios no existe y tampoco hay una eternidad fuera del tiempo. Por ello sólo existe el tiempo como posibilitador del juego de fuerzas eterno. El tiempo es infinito, constante, y las combinaciones posibles de las fuerzas que constituyen la realidad son limitadas en número; por ello la  combinación de fuerzas tendrá que repetirse eternamente: La voluntad de poder es un juego constante de fuerzas que se repite constantemente . Es una concepción cíclica o circular del tiempo en el que se sabe que cada instante de dolor y sufrimiento se repetirá constantemente y aún así, decir sí a la vida, a la propia existencia, con fuerza, aceptarla y desear volver a vivirla .Sólo una clase de individuos está capacitado para decir sí a la vida: el Superhombre

 
2- Epistemología.

 A la nueva concepción de la realidad corresponde una nueva concepción de la verdad. La verdad no reside en el juicio. Todos los juicios son falsos, en la medida que consisten en una "congelación" de un determinado aspecto de la realidad mediante el uso de conceptos. Siendo la realidad cambiante no podría dejarse encerrar por conceptos, que son estáticos, inmutables.

Los conceptos no nos sirven para captar lo real, ni los juicios para expresar la verdad de lo real.
La verdad ha de ser un resultado de la intuición de lo real, de la captación directa de la realidad.

En la medida en que la expresión de la verdad se realiza mediante el lenguaje éste se convierte en algo fundamental a la hora de hablar de la verdad.

 Nietzsche verá en el lenguaje una supeditación a los conceptos que hacen de él un instrumento poco útil para reflejar la verdad de los real, por lo que la construcción de un nuevo lenguaje será una de sus tareas prioritarias, buscando en la metáfora, en la alusión, en la ironía, elementos útiles para forzar el nuevo sentido de las palabras.
Frente al lenguaje de la razón, del concepto, propondrá el lenguaje de la imaginación, basado en la metáfora. Mientras que el lenguaje conceptual pretende ser un fiel reflejo de la realidad (quedando petrificada en él) el lenguaje metafórico respeta la pluriformidad y el movimiento de la realidad. El lenguaje conceptual es el de la lógica dogmática. El metafórico es el lenguaje del arte, de la vida, de la equivocidad, de la ambivalencia, de la belleza y, en definitiva, expresión de la libertad de la voluntad.

3- Antropología.

Todo ello conlleva un nuevo modo de entender el hombre, una nueva antropología.

El hombre actual debe ser sustituido por el "superhombre", un hombre que haga de la afirmación de nuevos valores el eje de su vida. Lo único valioso que hay en el hombre actual es su carácter de "puente" hacia el superhombre.El superhombre es un proyecto, una meta.

 El tema del superhombre guarda una relación estricta con el de la muerte de Dios: el superhombre aparece cuando Dios es definitivamente expulsado del espacio que hasta entonces había usurpado, cubriendo el superhombre el vacío dejado por Dios. El hombre crea al superhombre al matar a Dios.
Mientras que el hombre actual es un ser domesticado, el superhombre es un ser libre, superior, autónomo; un ser que posee sus propios instintos, los comprende y los desarrolla en la voluntad de poder. Para alcanzar este estadio el hombre actual ha de recorrer un camino largo y no exento de dificultades: ha de experimentar un triple metamorfosis de su espíritu:

- de camello (animal sumiso)

- ha de convertirse en león (símbolo de la negación de todos los valores)

- y de león en niño (símbolo del superhombre que, superando la sumisión del camello y la autosuficiencia del león conquista la auténtica libertad.)

4- Moral.

 Este hombre nuevo sólo será posible con una nueva moral que surgirá de la transmutación generalizada de todos los valores vigentes. Las nociones morales de "Bien" y "Mal" como puntos de referencia objetivos y opuestos quedan desbordados por la nueva realidad. Los viejos valores racionales y suprasensibles son sustituidos por valores vitales y sensibles

- La moral tradicional, judeo-cristiana, es una moral de la "renuncia" y cuyos valores no se encuentran en esta vida, sino en otro mundo, en el verdadero, en el más allá. Esta moral se dirige contra los instintos vitales, ya que propone una evasión con respecto al hombre concreto y respecto al mundo real. En sus obras Nietzsche pretende analizar las raíces de las que brotan estos conceptos morales negativos. Realiza el análisis de lo moral entre los griegos y del giro que van sufriendo los conceptos morales en la dirección de alejarse de lo vital de lo que surgen, a partir de Sócratres y Platón. Si entre los primeros griegos la virtud era equivalente a la fuerza y "bueno" era el noble, el que despreciaba la debilidad y el miedo, a partir de Sócrates la virtud se convierte en renuncia a los placeres, pasiones, ambiciones, y el único bien que se admite es el de la "sabiduría". Con ello se inicia en Grecia la moral de "esclavos", gregaria y antivital.

 - Esta nueva moral se basa fundamentalmente en valores estéticos y sensibles, una “moral de      señores”, dejando de lado todas las preocupaciones metafísicas propias de la moral cristiana tradicional. Asimismo defiende una posición extremadamente individualista, frente al gregarismo de las morales tradicionales. . El superhombre defiende la desigualdad, la jerarquía, el cambio, el experimento y el riesgo frente a la igualdad, la seguridad, que serían valores propios de la moral del "rebaño", una moral de esclavos, representada fundamentalmente por el cristianismo.

       El Superhombre es el hombre que ha sabido jugar al juego de la vida: crear valores