APUNTES    DE     Emmanuel Kant (1724 - 1804)

LA “CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA”. USO TEÓRICO DE LA RAZÓN

( LA CRP COMO CIENCIA DE LOS LIMITES DE LA RAZÓN)

El problema del conocimiento es abordado por Kant de modo prioritario en la "Crítica de la Razón Pura" (CRP):

Establecer los límites en los cuales es posible un conocimiento científico de la naturaleza. ¿Qué es lo que puedo conocer? De ello se ocupa la ciencia y la metafísica. Establecer los principios dentro de los cuales es posible un conocimiento científico de la naturaleza, es decir, responder a la pregunta: ¿qué puedo conocer?

¿Puede ser la metafísica una ciencia?

a ) EL PROBLEMA DE LA METAFÍSICA: EL CONFLICTO ENTRE EL RACIONALISMO Y EL EMPIRISMO.

En el prólogo de la “Crítica de la Razón Pura” Kant comienza refiriéndose a la situación en la que se encuentra la Metafísica. Esta situación respecto a la posibilidad de la razón humana de alcanzar conocimientos válidos acerca de las “cuestiones metafísicas”:

 los sistemas metafísicos del racionalismo los considera como sueños de la razón. La noción de sueño de la razón adelanta algo que aparecerá fundamentado y explicado en la Crítica de la razón pura:  la razón conduce más allá de los límites de la experiencia lo cual  pertenece de algún modo a la naturaleza misma de la razón y, sin embargo , es apariencia de conocimiento, no verdadero conocimiento. Es decir, que la razón no respeta sus propios límites ( el de la experiencia), tratando de conocer lo incondicionado. La experiencia -sensible- es el origen y el límite del conocimiento humano.

Pero ¿significa eso que hay que eliminar a la metafísica del ámbito de la razón?

¿cuál es el lugar de la metafísica?

La pregunta que condiciona el desarrollo de la CRP es la de si es posible resolver las cuestiones metafísicas , esto es, Kant se pregunta : ¿Puede la Metafísica ser ciencia? Preguntarse por la posibilidad de la metafísica como ciencia implica preguntarse qué es una ciencia y, en consecuencia, iniciar una “investigación” en la que lo que se trata de dilucidar son las posiblidades de la razón de alcanzar un conocimiento científico (conocimiento universal y necesario)

La ciencia.-

Kant entiende que la situación filosófica de su tiempo carece de la objetividad y la validez que presentan las demás ciencias: los matemáticos, los físicos, los químicos no vuelven cada uno a poner en cuestión la totalidad de su ciencia sino que recogen los progresos de sus antecesores y añaden nuevas proposiciones verdaderas a las ya admitidas como tales. En la filosofía, sin embargo, nada queda firme. Cada pensador destruye todo lo hecho antes de él y construye de nuevo. La historia de la filosofía no es la historia de una ciencia -juzga Kant- sino la historia de múltiples sistemas, deshechos apenas terminados y en seguida sustituidos por otros, que corren pronto la misma suerte.

¿Por qué la metafísica no ha encontrado el camino seguro de la ciencia?

¿Es la metafísica una ciencia?

¿Qué es ser ciencia?

 

 

Kant se propone superar esta situación y brindarnos una ciencia realmente universal y necesaria.

Una ciencia puede entenderse como un conjunto de juicios o proposiciones acerca de una determinada realidad. Por tanto, la pregunta es:

¿Qué tipo de juicios utiliza la ciencia?, es decir, ¿Qué condiciones ha de satisfacer un juicio para poseer validez científica?

 Así, Kant señala que sólo puede haber ciencia si se cumplen estas dos condiciones:

-Que pueda ser expresada con juicios universales y necesarios

-Que trate de la realidad, que esté basada en la experiencia

 

Pero no todos los juicios cumplen ambas condiciones:

- tenemos los analíticos, en los que el predicado se incluye en el sujeto como en la afirmación 'las casas negras son casas'. La verdad de este tipo de proposiciones es evidente, porque afirmar lo contraria supondría plantear una proposición contradictoria. Tales proposiciones son llamadas analíticas porque la verdad se descubre por el análisis del concepto en sí mismo;

- y tenemos los sintéticos, en los que el predicado no está incluido en el sujeto y, por eso mismo, amplían nuestra información respecto a lo que es el sujeto. Las proposiciones sintéticas son aquellas a las que no se puede llegar por análisis puro, como en la expresión 'la casa es negra'. Todas las proposiciones comunes que resultan de la experiencia del mundo son sintéticas.

También tenemos que tener en cuenta la división de los juicios en a priori y a posteriori.

1.        Los primeros son independientes de la experiencia, universales y necesarios, todos los juicios analíticos son también juicios a priori.

2.        Los Juicios a posteriori son, en cambio, aquellos cuya verdad sólo puede ser conocida mediante la experiencia. Son particulares y contingentes.

 

Kant llegará a la conclusión de que la ciencia sólo se puede construir sobre juicios sintéticos (amplían nuestro conocimiento) a priori (su validez es universal y necesaria), puesto que son los únicos que cumplen todas las condiciones impuestas, es decir, son  juicios que ampliando nuestro conocimiento no dependen de la experiencia ya que el fundamento de las síntesis que establecen no se encuentra en la experiencia. Estos juicios son posibles en las matemáticas y la física, pero no en la metafísica, por lo que esta disciplina deberá ser despojada de la consideración de ciencia.

 El problema crítico se replantea ahora en términos de explicar como son posibles los juicios sintéticos a priori en las ciencias constituidas (Matemáticas y Física) y evaluar si son posibles en la Metafísica

 

EL CONOCIMIENTO A PRIORI. LA REVOLUCIÓN COPERNICANA Y EL MÉTODO TRASCENDENTAL

“No hay duda alguna de que todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia. Pero, aunque todo nuestro conocimiento empiece con la experiencia, no por eso todo él procede de la experiencia”

En esta frase se resume el planteamiento de Kant acerca del conocimiento.

-          Que todo nuestro conocimiento comience con la experiencia significa que sin impresiones sensibles nada podemos conocer, esto es,  no hay ningún conocimiento anterior a la experiencia. Las impresiones sensibles constituyen así la materia sobre la cual se edifica todo nuestro conocimiento; son, por tanto, la condición necesaria del conocimiento, pero ¿son también condición suficiente? Si lo fueran entonces no habría juicios sintéticos a priori, es decir, juicios cuya validez es universal y necesaria.

-          Hay, en consecuencia, algo en nuestro conocimiento que es independiente de la experiencia. Pues bien, eso que no procede de la experiencia ¿De dónde procede? La respuesta de Kant señala que procede de la propia estructura del sujeto que conoce, esto es, de la razón, que en el acto mismo de conocer proporciona una serie de elementos gracias a los cuales el conocimiento es posible.

-          De manera que el conocimiento resulta de la unión de aquello que es dado desde el exterior con lo que el sujeto mismo pone en el momento de conocer. A lo dado lo llama Kant la materia del conocimiento (el componente empírico o a posteriori) y a lo puesto lo denomina la forma del conocimiento (el componente a priori). La necesidad y universalidad del conocimiento no le vienen dados a éste por el lado de su componente empírico, sino por el lado de su componente a priori, proporcionado por la facultad de conocer del sujeto.


Descubrir cuáles son los elementos a priori del conocimiento y mostrar cómo hacen posible el conocimiento  es la tarea que Kant realiza en las tres partes fundamentales de la Crítica donde se analizan las facultades que constituyen la racionalidad humana:

1.       Estética Trascendental,  ( Sensibilidad)

2.       Analítica Trascendental   (Entendimiento)

3.       Dialéctica Trascendental   (Razón)

  A esta investigación así entendida la denomina Kant “investigación trascendental”  que consiste en  la búsqueda de los elementos a priori (sus condiciones de posibilidad) del conocimiento; a priori, recordemos, es “el conocimiento absolutamente independiente de la experiencia” y, por tanto, universal y necesario:“Llamo trascendental a todo conocimiento que se ocupa no tanto de los objetos, cuanto de nuestro modo de conocimiento de los objetos en general, en cuanto que tal modo debe ser posible a priori” (B-25); le interesa no el contenido sino la forma en que conocemos, lo que hemos denominado “componente formal” del conocimiento.


El cambio de perspectiva en la explicación del conocimiento que Kant propone recibe, por su similitud a la que en su día estableció Copérnico en astronomía, el nombre de Revolución copernicana.

1.        La filosofía anterior a Kant daba por supuesto que en el conocimiento de objetos (al menos, en su momento originario) el Sujeto es pasivo y que es el Objeto el que influye en el Sujeto provocando en él una representación fideligna. Si así fuese -piensa Kant- el conocimiento a priori sería imposible... sin embargo lo cierto es que “hay” conocimiento a priori.

2.        En consecuencia, Kant exige que ensayemos un método distinto en la explicación del conocimiento (el método que se cumple en las disciplinas constituidas como ciencias: las matemáticas y la física), justamente el método trascendental: suponer que son los objetos los que se “adecúan” a las condiciones que el sujeto, en el momento mismo del conocimiento, impone. En definitiva, el sujeto (sus facultades) va a ser el centro de la explicación y justificación del conocimiento

 La Revolución Copernicana en el conocimiento -decimos- supone que son los objetos los que se “someten” a las condiciones de la Razón... Es claro, entonces, que sólo conocemos aquello que cumple o puede cumplir tales condiciones. De esta manera Kant sostiene que:

-las “condiciones del conocimiento” lo son del conocimiento en general y no sólo (aunque también y de manera decisiva) del conocimiento científico.
-las “condiciones del conocimiento... de objetos” son, al mismo tiempo, las condiciones de posibilidad de los objetos. Para que “algo” sea “objeto” ha de cumplir tales condiciones.

Todo conocimiento (todo objeto de conocimiento, toda experiencia) es una modificación producida por el sujeto que conoce sobre el material que nos proporcionan los sentidos; gracias a esta “elaboración” del sujeto “aparece” el objeto.

1.        A eso que “aparece”, a lo que está presente en el conocimiento, Kant lo denomina fenómeno. Mediante este término Kant se refiere al objeto en tanto que es objeto para un sujeto y que, por tanto, cumple las condiciones que el sujeto impone a toda experiencia posible, es decir, las condiciones que constituyen la experiencia.

2.        En relación con el fenómeno como objeto de conocimiento, Kant introduce la noción de “cosa-en-sí” término con el que se refiere a las cosas tal y como son al margen de nuestro conocimiento. Kant habla de la cosa-en-sí como “realidad noúmenica” o Noúmeno (que significa lo inteligible, por contraste con lo sensible) nombre con el que Kant se refiere a aquello que se halla fuera del marco de toda experiencia posible (lo que no es fenómeno); “Noúmeno” es una noción límite, en el sentido de que es una dimensión absolutamente inalcanzable desde el conocimiento humano: sólo conocemos fenómenos no las cosas en sí.

Fenómeno y Cosa-en-sí no son dos realidades numéricamente distintas, es decir, no se trata de que haya fenómenos y cosas en sí como “realidades diferentes”, se trata más bien de dos aspectos de una misma realidad: bien como presente en el conocimiento (fenómeno), bien como real en sí misma (cosa en sí).
 

¿ Cuáles son esos elementos a priori que hacen posible que se establezcan juicios sintéticos a priori  en las ciencias (matemáticas y física)? A esta pregunta responde Kant en la Estética y en la Analítica Trascendental  -partes de la Crítica de la Razón Pura-  donde se somete a crítica la Sensibilidad (Estética) y el Entendimiento (Analítica)

 

LA ESTÉTICA , LA ANALÍTICA Y LA DIALÉCTICA  TRASCENDENTAL

A-    LA ESTÉTICA: Análisis de la sensibilidad. Las intuiciones puras espacio y tiempo

El conocimiento humano requiere que algo sea “dado”, y en consecuencia, el ser humano se constituye como sujeto de conocimiento, en primer lugar, desde la receptividad (=sensibilidad). La sensibilidad es así la facultad que el sujeto tiene de “recibir” impresiones sensibles, esto es, por medio de nuestros sentidos se establece una “relación inmediata” con aquello que va a ser conocido. A esta relación la llama Kant intuición sensible o empírica (la pura visión de un color es, por ejemplo, una intuición) y lo que está presente en la intuición es, justamente, lo que Kant llama fenómeno (del griego “phaenomenon” = lo que se muestra, lo que aparece, lo que esta ahí )

Kant observa que las impresiones sensibles (la materia del fenómeno) no se presentan como algo caótico y desestructurado sino que aparecen siempre sometidas a un orden determinado, esto es, aparecen bajo ciertas condiciones. Estas condiciones (la forma del fenómeno) son a priori - no dependen de la experiencia- y por eso las llamará Kant formas a priori de la sensibilidad o intuiciones puras. Son dos: el espacio y el tiempo.

-          El espacio es “la forma de todos los fenómenos del sentido externo , es decir, que todos los fenómenos del mundo exterior, del mundo físico, los intuimos bajo esa condición llamada espacio. Todos los objetos del mundo externo son espaciales

-          El tiempo es “la forma del sentido interno, es decir, de la intuición de nosotros mismos y de nuestro estado interno” , se trata, pues, de la forma de la sensibilidad mediante la cual tomamos conciencia de nosotros mismos. Esto significa que todos los estados psíquicos se nos presentan en el tiempo.

Espacio y tiempo son las condiciones constitutivas de esa presencia, son las condiciones de posibilidad de toda experiencia en general: necesariamente todo objeto ha de darse en el espacio y el tiempo, pero ambas formas  no provienen del contenido de las sensaciones (a posteriori) sino que son estructuras impuestas por la razón. El espacio y el tiempo son así la forma previa que condiciona el aparecer de las cosas, representaciones necesarias que sirven de base a todas nuestras intuiciones:  es imposible representarse un acontecimiento sin tiempo o un objeto fuera del espacio.

 

Kant también llama al espacio y al tiempo intuiciones puras para subrayar que no son “conceptos” y que no contienen nada procedente de la experiencia. Espacio y tiempo son subjetivos, es decir, fuera del sujeto no son nada; pero en el sujeto, si no hay impresiones sensibles (materia), sólo son estructuras vacías (el esquema puro de la multiplicidad, el puro uno y otro y otro...).

LA POSIBILIDAD DE LOS JUICIOS SINTETICOS A PRIORI EN MATEMATICAS

Además de exponer las condiciones sensibles del conocimiento, Kant se ocupa en la Estética trascendental del conocimiento matemático, de esta manera responde a la pregunta acerca de

 ¿cómo son posibles los juicios sintéticos a priori en las Matemáticas?

 los juicios sintéticos a priori en Matemáticas dependen precisamente de que el espacio y el tiempo son intuiciones puras.

-          En concreto la intuición pura del espacio es la que posibilita los juicios sintéticos a priori de la geometría  (representación espacial).

-          La intuición pura del tiempo es la que posibilita los juicios sintéticos a priori de la aritmética (sucesión temporal).

Conclusión de la Estética Trascendental:

 El espacio y el tiempo son las condiciones transcendentales (condiciones de posibilidad subjetivas) del conocimiento sensible  Espacio y Tiempo son las condiciones de posibilidad de toda experiencia ya que no es posible ninguna experiencia que no esté bajo esas relaciones. Mas no son “propiedades objetivas de las cosas mismas” (realidades independientes del sujeto cognoscente), sino “intuiciones puras” o “formas a priori de la sensiblidad”, formas que el psiquismo impone a todo aquello que pueda ser conocido. A su vez posibilitan que las proposiciones matemáticas sean universales y necesarias, esto es, juicio sintéticos a priori.  

 B- LA ANALÍTICA: Análisis del Entendimiento. Las categorías o conceptos puros

El conocimiento humano tiene dos fuentes: sensibilidad y entendimiento (intuiciones y conceptos); sólo de la síntesis, de la unión de ambas, puede surgir el conocimiento; mas en su análisis de la razón, la Crítica separa la fuente sensible de la inteligible, aunque ambas son interdependientes y operan a un tiempo (“simultaneamente”).

Desde la sensibilidad se obtiene una primera síntesis: una multiplicidad de impresiones -colores, formas, sonidos...- son ordenadas en el espacio y en el tiempo (impr. sensibles + E-T = fenómenos). Sobre esta síntesis el entendimiento realiza su labor que consiste en “pensar” lo intuido mediante conceptos. Esta actividad comprensiva del concepto equivale a juzgar lo dado en la intuición, decir qué es. El concepto aporta unidad y significado a lo presente en la intuición que de otra forma permanecería siendo una multiplicidad estructurada espacio-temporalmente mas sinsentido ("intuiciones sin conceptos son ciegas") ; mas los conceptos para que exista conocimiento necesitan de las intuiciones ya que sino serían estructuras vacías, formas abstractas sin contenido (“conceptos sin intuiciones son vacíos")

La investigación a la que Kant somete al Entendimiento tiene por objeto descubrir cuáles son los elementos que posibilitan el conocimiento intelectual, es decir, va en busca del a priori, de lo puro del entendimiento.

 De esta manera, Kant distingue entre conceptos empíricos y conceptos puros o categorías.

Conceptos empíricos: son generalizaciones extraídas de la experiencia a partir de la observación de las semejanzas entre casos: “hombre” “estrella”...,

Conceptos puros: son las categorías y no proceden de la experiencia, sino que son producidos espontáneamente por el entendimiento (son, por tanto, a priori) y constituyen las estructuras o leyes del pensar (=sin su aplicación no es posible el conocimiento), y, al mismo tiempo, las leyes del ser (=sin su aplicación no hay “objetos”). Estos conceptos puros o categorías son exactamente doce: Cantidad (Unidad, Pluralidad, Totalidad), Cualidad (Realidad, Negación, Limitación), Relación (Sustancia-Accidente, Causa-Efecto, Comunidad o Acción recíproca), Modalidad ( Posibilidad, Existencia y Necesidad).   Kant deduce las categorías a partir de la clasificación de los juicios

 “Nuestras representaciones” no se nos dan de forma independiente (unas separadas de otras, como si fuesen átomos) sino constituyendo un todo sistemático y que esto sólo es posible por la “síntesis” categorial que el entendimiento proporciona. El objeto de conocimiento es así el resultado de la elaboración sintética del entendimiento, esto es, es pensado necesariamente bajo alguna de las determinaciones categoriales: sustancia, causa, posibilidad, unidad... que, de esta manera, son, a su vez, las condiciones de posibilidad del objeto: las categorías, por tanto, no son sólo las estructuras lógicas mediante las cuales se organiza el mundo fenómenico, sino, ante todo, las condiciones generales de la experiencia (las condiciones “a priori” de la razón son, también, las condiciones que “constituyen” los objetos).

LA POSIBILIDAD DE LOS JUICIOS SINTÉTICOS A PRIORI EN FÍSICA

¿Cómo son posibles los juicios sintéticos a priori en la física?

El objeto de conocimiento de la Física es la Naturaleza que Kant entiende como el conjunto de todos los objetos que pueden ser conocidos mediante categorías bajo la forma espacio - tiempo, esto es, de todos los fenómenos.

De estos principios tiene una especial relevancia el de causalidad (Todo lo que sucede tiene una causa, de las mismas causas, bajo las mismas condiciones, se derivan los mismos efectos) ya que sin el no sería posible el conocimiento científico. Pues bien, es un principio sintético (se refiere a la experiencia) pero a la vez es a priori (universal y necesario) puesto que la categoría de causa -al igual que todas las categorías- no deriva de la experiencia sino que la precede haciéndola posible y, por tanto, su validez se extiende a todo objeto de experiencia sin excepción.

EL IDEALISMO TRASCENDENTAL

Si bien las categorías son independientes de la experiencia, en tanto que no derivan de ella, sin embargo, su uso no puede extenderse más allá de la experiencia. El único uso legítimo de las categorías es su uso empírico, que consiste en referirlas a objetos de una experiencia posible o fenómenos; cualquier otro uso de las categorías es ilegítimo, no funda conocimiento.

 Idealismo trascendental :que tenemos intuiciones y conceptos a priori (subjetivos) en nuestra facultad de conocer, y que sólo los podemos utilizar en y para la experiencia.

 La filosofía kantiana se diferencia radicalmente tanto del empirismo como del racionalismo.

-          Para el racionalismo el conocimiento consiste en conceptos a priori( ideas innatas) a partir de los cuales podemos llegar a demostrar las propiedades de las cosas aunque no tengamos intuición de ellas.

-          El empirismo niega que tengamos tal tipo de conocimientos a priori e intenta derivar todo conocimiento de la intuición meramente sensible.

-          Kant se opone a ambos: frente al empirismo afirmará que tenemos conocimientos a priori (Intuiciones y Categorías) que posibilitan que nuestro conocimiento sea universal y necesario; esto es, aunque limitado a la experiencia el conocimiento humano puede alcanzar certeza científica. Y frente al racionalismo afirmará que el conocimiento humano está limitado a los fenómenos siendo inalcanzable el ser en sí, objetivo de la metafísica tradicional.

El sujeto trascendental y el esquematismo

Kant hace un estudio exhaustivo de los elementos a priori del conocimiento, de los cuales nosotros hemos señalado por una parte las intuiciones puras espacio-tiempo y por otra las categorías. Unas y otras son condiciones de posibilidad de los objetos en general y del conocimiento de objetos. Además de estos elementos a priori Kant señala como elemento fundante de las sucesivas síntesis a una estructura que denomina Apercepción pura o trascendental, término con el que se refiere a la actividad de la conciencia, al “yo” que acompaña todas las representaciones. Este “yo puro” es condición de toda síntesis, tanto en la sensibilidad como en el entendimiento; la síntesis (el “objeto”) sólo puede explicarse por la actividad unificadora de una “conciencia pura” para la cual “es” el objeto.

C- LA DIALECTICA TRASCENDENTAL: Imposibilidad de la Metafísica como ciencia

Kant lleva a cabo en la Dialéctica transcendental “una crítica de la razón en su uso supra-sensible”.  Kant trata de saber si la Metafísica  es o no es posible como ciencia, lo que equivale a preguntarse si en la Metafísica son o no son posibles los juicios sintéticos a priori.

ANÁLISIS DE LA RAZÓN: Las ideas y la “Ilusión trascendental”

Intuir (Sensibilidad), juzgar (Entendimiento) y razonar son las tres funciones básicas del conocimiento humano. ¿En qué consiste, cúal es la función de la razón?

 Kant distingue en primer lugar entre el uso formal o lógico de la razón y su uso real o puro.

- Uso lógico, la razón se define como la facultad de concluir mediatamente, es decir, como la facultad de construir silogismos.

- Uso puro, la razón se presenta como fuente de ciertos principios y conceptos, que no toma ni de la sensibilidad ni del entendimiento.

                         a)  En su uso lógico, la razón -dice Kant- conecta entre sí los juicios provenientes del entendimiento y elabora inferencias lógicas, silogismos. Al inferir, la razón intenta reducir la enorme variedad de los conocimientos del entendimiento al menor número de principios con el fin de producir la suprema unidad de los mismos. La razón busca condiciones cada vez más generales que abarquen un mayor número de casos (busca unidad) y llega a lo incondicionado. La razón sufre una “ilusión trascendental” porque sobrepasa sus límites como “búsqueda de lo incondicionado”; es el uso ilegítimo del entendimiento en cuanto que aplica las categorías a la Ideas metafísicas.

                          b) La razón en esta “ilusión trascendental” produce los “conceptos puros de la razón” o “ideas trascendentales”.

De esta manera desemboca la razón en la creación de unos conceptos muy especiales, las ideas de Dios, Alma y Mundo, que aparecen como la expresión pura de ese ideal de unificación del conocimiento:

-          La idea de alma, es la idea que unifica la totalidad de los fenómenos de la experiencia interna, es la idea de un sujeto absoluto que aparece como “condición” de todo lo que ocurre en la conciencia.,

-          La idea de mundo, unifica la totalidad de los fenómenos de la experiencia externa; es la realidad entendida como concatenación causal de todos los fenómenos.

-          La idea de Dios, idea que contiene la unidad absoluta de las condiciones de todos los objetos del pensamiento en general; es la idea de un ser necesario condición primera de la posibilidad de todo lo pensable, esto es, causa de todo lo real.

Frente a esta pretensión Kant señala que:

-Alma, mundo y Dios no se dan en la experiencia. No se da un yo trascendente sino un yo empírico; no se da el “fenómeno” del mundo sino el mundo de los fenómenos; no se da Dios sino la religión. La metafísica actúa como si el alma, el mundo y Dios fuesen fenómenos a los que aplicar las categorías. Kant no niega que los objetos de los que la metafísica ha venido ocupándose existan; lo que niega es la posibilidad de que sean “objetos de conocimiento”. Son  ideas.  Las “ideas” representan el límite del conocimiento “teórico”, se hayan más allá de las posibilidades humanas de conocimiento, “más allá de la experiencia”. Con estas ideas “pensamos” en Dios, en el alma y en el Mundo; pero pensamos en ellos sin conocerlos ya que no podemos conocer más que aquello que nos es dado por la sensibilidad (fenómenos). Conocer no es así -según Kant- lo mismo que pensar

La crítica de Kant a la metafísica sostiene, en definitiva, que los “conocimientos” que ofrece la metafísica son una ilusión, un espejismo, una apariencia,  resultado de hacer un mal uso de las categorías del entendimiento al aplicarlas a las ideas.                                                                            Los razonamientos de la metafísica tradicional son así o bien silogismos mal construidos –paralogismos (Falacias) - (cuando se refieren al Alma) o bien antinomias (conclusiones dialécticas sobre el mundo) (cuando se refiere al Mundo como totalidad), o bien razonamientos que no prueban nada (conclusiones dialécticas sobre la idea o ideal de Dios) (cuando se refiere a Dios)

Conclusión de la Dialéctica Trascendental: La Dialéctica trascendental concluye negando la posibilidad de que la Metafísica  se constituya como ciencia. Cabe preguntarse qué función tienen entonces las ideas de la Razón pura. El uso válido de las ideas de la razón es lo que Kant denomina uso regulativo de la investigación de la naturaleza, este uso presenta un doble sentido:

                    -negativamente: las ideas señalan los límites que no se pueden traspasar.
                    -positivamente: las ideas de la razón son útiles y necesarias para la investigación  científica, si se toman como ideales, que -aunque inalcanzables de hecho- estimulan y orientan la investigación científica impulsando la búsqueda en el saber de una mayor unidad y extensión posibles.

El lugar de la metafísica no es la razón teórica o científica sino la razón práctica                               

El análisis del uso teórico de la razón se cierra así al “reconocer” los límites del conocimiento.

LA CRÍTICA DE LA RAZÓN PRÁCTICA Y EL CONOCIMIENTO MORAL

La razón humana tiene dos usos: el teórico y el práctico. Al análisis del uso práctico se encamina la “Crítica de la razón práctica” (1788). Las expresiones “razón pura” y “razón práctica” no aluden a dos razones diferentes sino a los dos usos o aplicaciones de una única razón: el uso teórico o científico y el uso práctico o moral. En éste último la razón se entiende como la facultad que proporciona los fundamentos de la acción humana, esto es, se considera la razón como determinante de la voluntad.